miércoles, 30 de marzo de 2011

UN RÉGIMEN FASCISTA

Si el gobierno proporciona estadísticas falsas y lleva adelante un censo ilícito.

Si el gobierno crea fuerzas de choque: D´Elía, Moyano, Pedraza, entre otros...

Si el gobierno incumple las sentencias judiciales: Parque Indoamericano, Procurador de Santa Cruz, Bloqueo a Clarín y Nación, etc.

Si el gobierno persigue a la prensa y se dedica a difamar periodistas...

Si el gobierno no respeta la división de poderes...

Si crea un aparato propagandístico sustentado con publicidad oficial, bajo la apariencia de medios periodísticos: Tiempo Argentino, El Argentino, CN23, etc...

Si destruye los organismos de control...

Entonces, ese gobierno deja de serlo y se transforma en un régimen: un sistema que se impone por encima del orden jurídico de la Nación. Y en este caso, un régimen fascista, con vicios muy característicos como el culto all líder, el nepotismo, la corrupción, la descalificación al que piensa distinto, la permanente búsqueda de chivos expiatorios, el clientelismo, las multas astronómicas a quienes miden seriamente la inflación, la manipulación de los sistemas electorales, candidaturas testimoniales, colectoras. En suma, todos los componentes necesarios para sostener y profundizar el subdesarrollo institucional que hoy padecemos.

La legitimidad y la legalidad no vienen sólo de los votos que dan sustento a la autoridad presidencial, el ejercicio del poder también cuenta. La forma en que debe ejercerse el poder, proviene de la Constitución, que a su vez nace de la Asamblea Constituyente elegida por el Pueblo.

Que no se invoque al Pueblo, entonces, para justificar este desastre institucional, para justificar el "vale todo".

Y por sobre todas las cosas, que no se vulnere la voluntad del Pueblo en las próximas elecciones...